6 dic. 2011

El enigma de los túneles

Una exposición en Passau, Baviera, está dedicada a lo que se considera "El último gran misterio de Europa Central". Cientos de pasajes subterraneos, laberintos y cámaras cuyo origen y propósito nos son desconocidos.. Estos subterranoes se encuentran desde Hungría hasta España; hay por lo menos 1.000 en Irlanda. Se encuentran también en partes de Escocia, Cornualles y el centro de Francia. Hay por lo menos 700 en Baviera (donde se los conoce como Erdstall) y unos 500 en Austria y más que se siguen descubriendo. Curiosamente, parece no haber ninguno en Suiza o la Selva Negra.

En las regiones germánicas reciben nombres procedentes del folklore local como Schrazelloch (agujero trasgo) o Alraunenhöhle (cueva de mandrágora) y se consideraba que habían sido construidos o excavados por elfos, gnomos o bien se consideraban tuneles de evacuación pertenecientes a los castillos. Sin embargo, suelen tener tan solo entre 20 y 50 metros de longitud e incluso algunos son tan pequeños que solo se pueden recorrer a cuatro patas. Los más pequeños apenas tienen 40cm de diametro. Muchas de estas cavidades subterraneas se encuentran cerca de antiguos asentamientos. Las entradas a estas a menudo están en las cocinas de viejas granjas, cerca de iglesias, de cementerios o incluso en medio de los bosques.

El pionero de la exploración de estos subterraneos fue un sacerdote llamado Lambert Karner (1841-1909) que reptó a lo largo de 400 de estos con la única ayuda de la luz de una vela describiendo "extraños pasajes con corrientes de aire" a través de los que "a menudo uno se ve forzado a arrastrarse como un gusano". Posteriores historiadores locales llegaron a especular que podrían haber sido usados como refugios por las tribus teutónicas durante el invierno, como mazmorras para criminales o discapacitados, como lugares de sanación, o cámaras rituales construidas por los druidas. ¿O eran prisiones para demonios, enanos malvados y no muertos? Algunas galerías contienen rastros de piedras utilizadas en la construcción así como restos de puertas o cerraduras.
   
Un relieve realizado en arenisca encontrado en una de estas cavidades en Bosenreutin, cerca de la localidad de Lindau en el Lago Constanza, muestra a un trasgo con cola. Heinrich Kusch, un historiador de Graz, Austria, especializado en la prehistoria, cree que algunas de estas galerías pertenecen al Neolítico mientras que otras, sugiere, fueron construidas durante el Völkerwanderung (periodo de migración) in los siglos V y VI, cuando tribus enteras dejaron sus hogares y abandonaron sus cementerios.
Una aproximación más empírica es la que lleva a cabo el Grupo de Trabajo para la Investigación de los Erdstall, encabezado por Dieter Ahlborn, que incluye a espeleólogos, geógrafos e ingenieros. Todas las dataciones por carbono 14 realizadas hasta la fecha indican que los subterraneos de Europa Central datan de entre los siglos X y XIII d.C, mientras que los que se encuentran en Irlanda datan de los siglos VI al XII d.C. Las partículas de carbón procedentes de los túneles de Höcherlmühle en Baviera datan de entre 950 y 1050 d.C. Ahlborn especula que fueron construidos por monjes itinerantes que llegaron a la Europa continental procedentes de Irlanda y Escocia durante la Alta Edad Media. Hacia el año 1200, muchos subterraneos y sus entradas fueron rellenados con escombros que incluyen tiestos del periódo Gótico.
 
Sea como sea, no se ha escrito todavía ni una sola tesis doctoral sobre la materia, que continúa siendo prácticamente desconocida en el mundo académico. Josef Weichenberger, un archivista austríaco que lleva 34 años explorando las galerías cree que eran simples refugios construidos en el turbulento s.XI por los granjeros para protegerse a ellos mismos y sus pertenencias de ladrones y merodeadores magiares. Ahlborn se muestra en desacuerdo. "Algunas galerías fueron, efectivamente, usadas como escondrijos, pero sólo mucho después" dice. "Fueron usadas también como lavabos y pozos para desperdicio." Edith Bednarik, un espeleólogo austríaco, señala que apenas hay cámaras lo suficientemente grandes como para que alguien pueda permanecer dentro, no hay "salidas de emergencia", por ejemplo para caso de incendio, y los túneles más pequeños son demasiado estrechos para las mujeres embarazadas. Además, ¿porqué nunca se le cayó a nadie nada de sus bolsillos? No hay restos de comida o restos de antorchas.
  
Las cámaras no podrían haber tenido ningún propósito práctico obvio, como viviendas o lugares para almacenamiento de víveres puesto que son extremadamente estrechas en muchas de sus secciones y algunas de ellas se inundan completamente con agua durante el invierno. La ausencia total de restos de excrementos indica que no se usaron tampoco para resguardar al ganado. Una galería contenía un arado de hierro mientras que en otros tres se encontraron pesadas ruedas de molino. La mayoría, sin embargo, están completamente vacíos y parecen haber sido totalmente barridos como si fuesen moradas para los espíritus. Algunos especulan que se trataba de lugares donde las almas de los muertos podrían esperar la Segunda Llegada de Cristo y el Día del Juicio Final. Sin embargo, no existe ni un solo documento que haga la más mínima referencia a la construcción de un Erdstall durante la Edad Media.


Autor: Ben Behnke.
Fuente: Fortean Times nº281.
Traducción: Daniel García Ramos.

1 comentario:

  1. Para más interés, Behnke ,a su vez, se basa en las siguientes fuentes:

    - Artículo de Matthias Schultz en Der Spiegel. 22 de julio de 2011.

    - "Isolated souterrains" en Archaeological Surveyof County Donegal, 1983, p.231.

    - "The Souterrains of Ireland" de M.Clinton. Wordwell, Bray, 2001.

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