15 dic. 2015

Tablas tridimensionales de elementos químicos

Estamos acostumbrados a tratar con la clásica tabla periódica de elementos químicos heredera del trabajo de Dmitri Mendeléyev. Sin embargo, a lo largo de la historia, e incluso hoy día, se vienen publicando diversos sistemas de ordenación y clasificación de los elementos, algunos de ellos muy curiosos, que se alejan en gran medida de esa imagen tradicional de la tabla periódica que encontramos por doquier.

Muchos de esos intentos tienen más de artístico, o de “esotérico”, que otra cosa, pero algunos fueron, y son, fruto de esfuerzos serios por buscar otra forma de organizar el conocimiento acerca de los elementos químicos. De todas esas variantes, creo que las tridimensionales son las más curiosas y atractivas, aunque no muy útiles por lo general. Sucede como con los mapas y las proyecciones cartográficas, uno se acostumbra a una “forma de ver el mundo” (he ahí al viejo Mercator) y luego cuesta bastante adaptar la mente para ser ágil con otro tipo de representación. En el caso de las tablas tridimensionales de elementos, el resultado suele ser más vistoso que práctico pero, precisamente por eso, llaman la atención.

De todas las recopilaciones que se han publicado en la red sobre tablas y clasificaciones de elementos químicos, creo que la de Chemogenesis es una de las más impresionantes. Y, dentro de esa asombrosa lista, cómo no, hay espacio para las tablas tridimensionales.

Entre ellas, quiero referirme en este post a tres que son mis favoritas, son auténticas obras de arte y ciencia que merecen ser recordadas. De todas ellas, la ideada en 1916 por Harkins y Hall es la que siempre me ha fascinado más. La idea original de William Draper Harkins, químico estadounidense, consistía en organizar los elementos a lo largo de dos hélices concéntricas, estando en el centro los periodos principales y disponiendo las tierras raras y los isótopos radiactivos en forma vertical siguiendo una ordenación por peso atómico. Se lee desde la parte superior hacia abajo, estando los diversos grupos relacionados entre sí a través de una especie de puentes de alambre. Muy posiblemente mi querencia por esta tabla se deba a su lejano parecido con los mapas de palo micronesios, otro artilugio tridimensional que me atrae especialmente.

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Tabla helicoidal de elementos ideada por Harkins y Hall en 1916. Fuente: Alchemy to Chemistry in Picture and Story. Arthur Greenberg.

Un bello ejemplo de tabla elemental tridimensional, anterior a la de Harkins y Hall, fue la propuesta en 1898 por William Crookes. El Vis Generatrix de Crookes da forma a una interesante estructura en la que en escala vertical se representa el peso atómico, partiendo del hidrógeno. Los elementos desconocidos en su época están marcados con casillas en blanco. El objetivo de esta construcción era verificar las relaciones entre elementos a partir de una estructura tridimensional de fácil comprensión.

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La Vis Generatrix de Crookes. Fuente: DataPhys.

Como ejemplo final, he aquí este cilindro minimalista, toda una belleza, creado en 1862 por Alexandre-Émile Béguyer de Chancourtois. Intento muy temprano de clasificación de los elementos químicos, resultó claramente insuficiente, pero los primeros pasos siempre son eso, una aproximación superficial para un problema complejo. En este caso, la “hélice telúrica” de Chancourtois hincó el diente a la cuestión de los elementos desde un punto de vista original. Partía de una base idealizada: una posible relación entre elementos y propiedades de los números. Así, sobre un cilindro vertical con 16 líneas equidistantes y paralelas a modo de hélice inclinada a 45º con relación al eje central, se van dibujando las posiciones de los elementos conocidos en orden creciente de peso atómico, alineándose en columnas verticales los elementos con propiedades similares.

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La “hélice telúrica” de Chancourtois. Fuente: All Periodic Tables.

Tablas tridimensionales de elementos químicos apareció originalmente en Tecnología Obsoleta, 15 diciembre 2015.


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